Se llamaba Miguel 聲gel...

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22 May 2015

Yo nunca hab燰 o獮o hablar de la risoterapia hasta aquel mediod燰 que tuve la dicha de estar en un almuerzo entre amigos al que asisti� don Miguel 聲gel.

匜 acaba de perder a su esposa �quien fue el amor de su vida� y nosotros lo invitamos a comer pensando en aliviarle un poco su dolor, pero fue 幨 el que nos trajo alegr燰 a todos.

Se conoce como risoterapia �nos explic� don Miguel 聲gel, quien fue el padre de la psiquiatr燰 en El Salvador� a una t嶰nica psicoterap徼tica que produce beneficios mentales y emocionales por medio de la risa. Yo la practico todas las ma鎙nas� Y en ese momento nos dio una "demostraci鏮 pr塶tica"� a los pocos segundos est墎amos ri幯donos todos, los invitados a la mesa y las personas del servicio dom廥tico� Re璥os un buen rato de buena gana y todos nos levantamos con el coraz鏮 lleno de una luz nueva y paz en el alma.

Todav燰 hoy, una de esas empleadas recuerda aquel d燰 y sonr獯, diciendo: "匜 es el se隳r m嫳 alegre que he conocido en mi vida". La alegr燰 no era en 幨 una cualidad externa, espor墂ica, una t嶰nica psicol鏬ica� 、o! la alegr燰 manaba de todos los poros de su piel, de las c幨ulas m嫳 璯timas de todo su ser, ya que don Miguel 聲gel hab燰 cultivado toda su vida, el s鏊o ver el lado bueno de las personas y de las cosas. Era incapaz de fijarse en lo negativo de nada, ni de nadie. Donde 幨 estaba creaba un ambiente positivo. Todos se encontraban a gusto a su lado.

Todo esto no se debi� a que don Miguel 聲gel tuviera una vida f塶il�、o! Humanamente pas� la �ltima temporada de su vida en una silla de ruedas, muy enfermo, con el dolor de la muerte de su esposa� Dios le fue pidiendo el desprendimiento de todo y 幨 se lo fue entregando con una sonrisa, con elegancia, con bondad� hasta de Bartolo �el perro que lo acompa嚧 en tantos momentos y a quien lo incluy� en uno de sus cuentos� tuvo que despedirse� Y sigui� viviendo cada d燰, disfrutando lo que ten燰. Gozaba con todo: una buena m�sica, un buen programa, una buena lectura, una comida, una pastorela� Cuando llegabas a verlo te sent燰s acogida, querida de manera especial� como si te estuviera esperando y t� fueras alguien �nico para 幨.

La �ltima vez que lo visite en la casa fue el d燰 antes de irse al hospital. Respiraba con dificultad, hab燰 pasado una mala noche, pero a�n asi me recibio con mucho cari隳, rezamos juntos, me habl� de su m�sica, de Dios, de lo mio, de lo suyo� se despidi� como vivi�. Sin dramatismo, con fe en Dios. Con realismo: esta es la despedida me coment�.

熹u� c�al era la receta de don Miguel 聲gel? Para m�, la receta de la felicidad que contagiaba a chorros, proven燰 de aceptar su realidad. Y de haber aprendido a gozar de lo peque隳 que le ofrec燰 cada d燰, pensando en los dem嫳 y haciendo felices a los que le conocimos. En los momentos dif獳iles 幨 nos volvi� a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir: la alegr燰 de creer, la serenidad del abandono en las manos de un Dios bueno, el tener claro el sentido �ltimo de la vida, el gozo en lo peque隳, lo que es realmente amar�

Me ense嚧 tanto don Miguel 聲gel, que cada d燰 desde que se fue le recuerdo con agradecimiento, como uno de los regalos m嫳 grandes que me ha hecho Dios� y hoy quise que tambi幯 usted querido lector le conociese un poco, para animarnos como 幨 a tener la mirada s鏊o en lo positivo y en lo bueno de cada persona, de cada d燰, de cada momento.

* Colaboradora de El Diario de Hoy.