Como que se tratara de una despedida anticipada, David Ernesto Sánchez, luego de trabajar intensamente en vacaciones de agosto y ante la insistencia de sus padres, el domingo por la tarde los acompañó a la playa al final del periodo festivo.
Un día después, el lunes por la tarde de regreso de su trabajo, Sánchez fue asesinado en circunstancias aún no del todo esclarecidas en la calle Sierra Madre, en la residencial Montebello, en Mejicanos.
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Tras casi 72 horas del asesinato de Sánchez Orellana, pareciera que empiezan a surgir nuevas hipótesis que vienen a sumarse a la primera de que el asesinato fue por resistirse a que un grupo de delincuentes le robaran su teléfono celular.
Un conocido de la víctima relató que varias horas después del homicidio de Sánchez (el martes casi a las 10:00 de la noche), amigos suyos recibieron una serie de amenazas de muerte a través de una aplicación de celular en la que solían comunicarse.
La amenaza les alertaba: “Sabemos donde viven todos ustedes y el próximo puede ser cualquiera de ustedes”, dijo el amigo de la víctima.
Esta nueva línea de investigación tendrá que ser agotada por las autoridades en busca del verdadero móvil del asesinato del joven Sánchez Orellana quien se encontraba a solo dos semanas de cumplir sus 21 años de vida.
Último adiós
El joven David Sánchez fue enterrado la tarde de este miércoles tarde en un camposanto privado, al sur de San Salvador.
Decenas de conocidos asistieron no para decirle un triste adiós sino para despedirle con un “hasta pronto”, en un país donde se sale de casa pero no hay seguridad que se va a regresar.
El pastor Francisco Carrá de la iglesia evangélica de las Asambleas de Dios fue el instrumento para llevar palabras de consuelo y esperanza para una familia que está herida por el crimen contra el joven Sánchez.
“Nuevos cielos, nuevas tierra” será el nuevo entorno que acompañará a David en su nueva vida. “Dios lo ha sacado del sufrimiento que ni siquiera le da permiso de ver a su familia que lamenta su muerte, dijo el pastor Carrá.
Foto/ Lissette Lemus
A pesar del dolor, las alentadoras palabras del pastor calaron hondo en la familia de David y las que se vieron reflejadas en sus discursos minutos después frente al ataúd.
David Ernesto se graduó de técnico en Contaduría en el 2013 en el instituto Ricaldone. Luego estudió Relaciones Internacionales y Negocios (durante año y medio). Se retiró de la universidad porque quería estudiar y trabajar, “él era muy independiente y quería ayudar económicamente a sus papás”, explicó un hermano.
Sin embargo, no se quedó sin estudiar, tomó la licenciatura de publicidad y mercadeo en línea en sus últimos seis meses. Estaba presto a tomar el segundo semestre, afirmó el pariente.
“David siempre fue una persona muy extrovertida, desde pequeño no se le dijo que estudiara ni que se preocupara por sus notas”, afirmó.
Por su talento, siempre obtuvo notas excelentes.