La actividad es realizada el lunes de la Semana Santa; y consiste en que después de la misa matutina de ese día, los talcigüines o “endemoniados” recorren el casco urbano de este municipio, ubicado en Santa Ana, para dar latigazos a pobladores y turistas.
La creencia popular considera que cada golpe purifica el alma y limpia los pecados. Al final del recorrido, los Talcigüines son vencidos por Jesús.
Es una mezcla de danza, teatro y procesión, donde se representan las tentaciones que padeció Jesús en el desierto, antes de ser capturado y crucificado.
Dicha tradición data desde hace más de 50 años, tiempo que ha sido fundamental para que en mayo de 2014 aprobaran la declaratoria para la popular tradición, con 62 votos. Aunque no fue sino hasta el 24 de febrero del año pasado que se hizo efectiva la entrega del reconocimiento a los texianos.